Gan´ndole la Guerra Al Calentamiento Global
Informe al Consejo de la Carta de la Tierra Internacional
Elabóado por
Brendan Mackey (1) y Song Li(2)
(1) Universidad Nacional Australiana
(2) Grupo del Banco Mundial
Nota: Las opiniones que se expresan en este documento son exclusivas de los autores y no reflejan los puntos de vista de la Carta de la Tierra Internacional ni del Consejo de la Carta de la Tierra Internacional. Las afiliaciones de los autores con sus respectivas organizaciones se indican solo para fines de identificación de los mismos.
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Ganándole la Guerra al Calentamiento Global - ¿Qué se necesitará?
Resumen
La solución del problema del calentamiento global requiere de un nuevo
acuerdo internacional jurídicamente vinculante que incluya una meta y un
cronograma específicos mediante los cuales las emisiones globales de los
gases de efecto invernadero se reduzcan hasta alcanzar un nivel seguro.
Los acuerdos voluntarios y los pactos que solamente incluyen a algunas
de las naciones del mundo no resolverán el problema. Este nuevo acuerdo
deberá estar basado en el marco de la Contracción y la Convergencia, el
cual obliga a los gobiernos a abordar tres preguntas críticas: ¿Cuál
sería una concentración segura de gases atmosféricos de efecto
invernadero?, ¿cuándo se reducirán las emisiones globales totales de los
gases de efecto invernadero, hasta llegar a la cantidad necesaria para
mantener las concentraciones atmosféricas al nivel de seguridad
acordado? y ¿cómo se asignaran entre las naciones la cantidad anual
permisible de las emisiones de los gases de efecto invernadero? Con
respecto a la última pregunta, la forma más simple y más justa sería
distribuirla en partes iguales entre cada persona. A esto se le conoce
como una asignación per capita, que es precisamente lo que la
Contracción y la Convergencia propugnan. Muchos gobiernos se muestran
renuentes a comprometerse a tomar las acciones necesarias para resolver
el problema del calentamiento global, con base en una limitada
comprensión de la comunidad ante la cual son moralmente responsables. La
promoción de una ética mundial de responsabilidad universal, tal como la
Carta de la Tierra, puede ayudar a generar la motivación necesaria y la
voluntad política que se requiere para que los gobiernos nacionales
apoyen las negociaciones de este acuerdo en firme. Con la certeza que
ofrece un acuerdo de Contracción y Convergencia, al igual que una
creciente comunidad global éticamente motivada, todos los sectores
pueden fijar su atención, a conciencia, en las importantes acciones de
mitigación y adaptación. La mitigación no puede lograrse solamente a
través de medios tecnológicos. El papel de los procesos naturales, en
especial de los ecosistemas forestales, debe reconocerse y se le debe
asignar un valor económico apropiado al carbono que éstos captan y
almacenan. La adaptación significa aumentar la resiliencia y minimizar
los costos al cambiar esas prácticas de costumbre que reducen
drásticamente los limitados recursos naturales. Las medidas de
adaptación dependerán de los diferentes tipos de variabilidad climática
que cada zona experimente y es una solución mutuamente beneficiosa,
tanto en términos económicos como éticos. Estas medidas conducirán a
nuevas oportunidades comerciales, una vez que la mentalidad de la gente
haya cambiado y aceptado que cierto grado de calentamiento global ya es
inevitable. La adaptación es también una de las acciones principales que
se necesitan para fomentar la equidad entre la gente de la presente
generación y entre las generaciones. Tanto la mitigación como la
adaptación requerirán que abordemos el origen del calentamiento global y
fomentemos un cambio con miras al desarrollo sostenible.
Introducción
Si el calentamiento global es la causa principal de todos los problemas ambientales —tal como lo sugiere el documental de Al Gore titulado "Una Verdad Incómoda" " y lo deduce el " El Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático" — entonces tendremos que encontrar un solución lo más pronto posible. Para abordar el origen del calentamiento global se necesitará un nivel de cooperación nacional e internacional que no se ha visto desde la respuesta de las naciones aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. Así que no es irrazonable hablar de ‘ganarle la guerra al calentamiento global’. Esta analogía es, por supuesto, imperfecta. Después de todo, en esta guerra, ¿quiénes son los enemigos sino nosotros mismos? Se le han atribuido a Mandela las siguientes palabras: ‘Si deseas hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con él. Así, este se convertirá en tu aliado’. El problema del calentamiento global solo puede resolverse a través de alianzas de trabajo y de la cooperación de todos los sectores y naciones.
Se están proponiendo muchas soluciones posibles pero, ¿qué es lo que debe hacerse si vamos a ‘ganar la guerra’ y resolver el problema del calentamiento global? Todos sabemos que existe la necesidad de reducir nuestras emisiones con efecto invernadero que el uso de combustibles fósiles origina. Pero, ¿cuáles son los pasos cruciales que debemos tomar en este momento para cerciorarnos que nuestros esfuerzos no se desaprovechen? Las soluciones se razonan de forma convencional, en términos de ‘mitigación’ (acciones que reducirán la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera y, por consiguiente, el calentamiento global) y de ‘adaptación’ (acciones que moderarán o prevendrán los efectos dañinos, debido a que cierto grado de cambio climático es inevitable). Sin embargo, existe confusión sobre que es lo que exactamente abarca la mitigación y de qué forma nos deberíamos estar adaptando. En este documento, ofrecemos algunas sugerencias sobre lo que constituye una mitigación y una adaptación significativas. No obstante, existen dos pasos preparatorios que debemos tomar si deseamos que nuestros esfuerzos de mitigación y adaptación tengan éxito. Por lo general, no se habla sobre estos dos pasos, ni tampoco se les reconoce ampliamente como elementos fundamentales dentro del ‘recetario’ de las políticas públicas en torno al calentamiento global. Sin embargo, sin estos pasos no saldremos avante en la solución de este problema.
En primer lugar, necesitamos un nuevo acuerdo internacional jurídicamente vinculante que incluya una meta y un cronograma específicos mediante los cuales las emisiones totales globales de los gases de efecto invernadero se reduzcan hasta alcanzar un nivel seguro. Como segundo punto, para generar la motivación necesaria y la voluntad política que se requiere para resolver este problema, debemos promover una ética mundial de responsabilidad universal basada en el respeto y el cuidado de toda la gente, de las generaciones futuras y de la gran comunidad de la vida. Primero debemos dialogar en torno al significado de estos dos marcos — un nuevo acuerdo jurídico internacional y una ética mundial de responsabilidad universal— para, posteriormente, examinar cuáles son las acciones que constituyen una mitigación y una adaptación de gran relevancia.
Un nuevo acuerdo jurídico internacional
Los acuerdos voluntarios y los pactos que solamente incluyen a algunas de las naciones del mundo no resolverán el problema. Necesitamos un nuevo acuerdo internacional jurídicamente vinculante que conduzca a que las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero se reduzcan hasta alcanzar un nivel seguro. Si los gobiernos no toman esta acción, nuestros esfuerzos, tanto individuales como colectivos, para reducir voluntariamente las emisiones de estos gases no tendrán un verdadero propósito. El reto que enfrentamos es reducir la cantidad total de las emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero hasta alcanzar un índice que estabilice la concentración de los mismos en la atmósfera a un nivel seguro; es decir, a un grado que no produzca un significativo cambio climático. El sistema de nuestro planeta tiene la capacidad natural de eliminar de la atmósfera los gases de efecto invernadero y almacenarlos en la tierra y los océanos . Actualmente, los seres humanos están liberando en la atmósfera gas de dióxido de carbono a un ritmo más rápido que el que los procesos naturales pueden absorberlo.
Para resolver el problema del calentamiento global, lo que es verdaderamente importante es la cantidad total de emisiones globales de gases de efecto invernadero. Pero es triste saber que cualquier beneficio para el sistema climático global que resulte de la reducción de nuestras propias emisiones de gases de efecto invernadero — al colocar, por ejemplo, ventanas de doble vidrio en el hogar, o al dirigirnos al trabajo en bicicleta en vez de conducir— lo contrarrestará la emisión de estos gases por parte de las sucias industrias ubicadas en Australia, o debido a la deforestación en Brasil, o a la cantidad de autos que se conducen en Beijing. Al menos que exista una meta y un cronograma específicos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel seguro, no habrá ninguna garantía de que nuestros esfuerzos verdaderamente ayudarán a resolver el problema. En efecto, ¿por qué deberíamos esperar que se resuelva eficazmente un problema tan complejo mediante acciones y políticas aleatorias y sin coordinación alguna?
Afortunadamente, las naciones del mundo han suscrito la Convención Marco de las Naciones sobre el Cambio Climático (CMNUCC), instrumento que compromete a todos los países a trabajar juntos para resolver este problema. Asimismo, la CMNUCC permite la continua negociación de acuerdos adicionales, denominados ‘protocolos,’ a fin de guiar las acciones específicas que se necesitan para resolver la problemática del calentamiento global. El Protocolo de Kyoto fue uno de estos acuerdos que se negociaron bajo la CMNUCC. El mismo compromete a las naciones a tomar ciertos pequeños pasos iniciales (aunque importantes) con miras a reducir las emisiones de gas de efecto invernadero. Sin embargo, ahora los gobiernos necesitan acordar un nuevo protocolo que comprometa a todo el mundo a reducir las emisiones globales totales de estos gases hasta alcanzar un nivel seguro. Pero, ¿cómo sería ese nuevo protocolo?
La respuesta a esta pregunta se denomina Contracción y Convergencia ("C & C"), que es un marco que obliga a los gobiernos a lograr un acuerdo en torno a tres preguntas fundamentales. Primero, ¿cuál es una concentración segura de gases atmosféricos de efecto invernadero? ¿Es el doble de la concentración actual? ¿O es la mitad de la misma? ¿O quizás la concentración que existe en la actualidad? Muchos científicos arguyen que una concentración segura es similar a la que existía durante la década de los 60. El hecho es que el sistema de la Tierra puede absorber cierta cantidad de gases de efecto invernadero sin ocasionar ningún cambio climático dañino. Así que, una vez que se haya determinado y acordado cuál es el nivel seguro de concentración, será fácil calcular la cantidad global de estos gases que se puede emitir anualmente.
La segunda pregunta que la C & C obliga a los gobiernos a responder es ¿cuándo se reducirán las emisiones globales totales de los gases de efecto invernadero, hasta llegar a la cantidad necesaria para mantener las concentraciones atmosféricas al nivel de seguridad acordado? ¿En el 2050? ¿En el 2100? ¿El próximo año? Por supuesto que entre más pronto mejor, porque entre más esperemos mayor será el daño que se le ocasione a la gente y a la naturaleza, y más caro resultará arreglar el problema.
La tercera pregunta importante que un marco de la C & C obligaría a los gobiernos a llegar a un acuerdo se refiere a la forma en que la cantidad anual permisible de las emisiones de gas de efecto invernadero se asignará entre las naciones. La forma más simple y justa de hacerlo es distribuirla en partes iguales entre cada persona. A esto se le conoce como una asignación per capita, que es precisamente lo que la Contracción y la Convergencia propugnan. Una característica importante de la C & C es que trata a las naciones de forma justa . Bajo este marco, el derecho de emisión de la gente en un país pobre incrementará con relación a la cantidad que emiten actualmente, mientras que la de la gente de un país rico decrecerá. Esto es justo porque, históricamente, los países pobres no han ocasionado el problema del calentamiento global y ahora deberán desarrollarse rápidamente para eliminar la pobreza. Sin embargo, bajo un nuevo protocolo enmarcado en la C & C, todos los países, entre los que se incluye a las naciones en desarrollo, se comprometerán a cumplir, en la fecha acordada, sus metas nacionales específicas en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero.
Una vez que se haya instituido un nuevo protocolo basado en la C & C, los gobiernos nacionales podrán comenzar a emprender la difícil y compleja tarea de negociar diversos asuntos relacionados con la implementación; es decir, formular y desarrollar la forma más eficaz y justa de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al nivel de seguridad acordado. En su informe al Ministerio de Hacienda del Reino Unido, Nicholas Stern, ex economista superior del Banco Mundial, adujo que la cooperación internacional para resolver el problema del calentamiento global deberá abarcar todos los aspectos de las políticas para reducir las emisiones, lo que incluye la fijación de precios, la tecnología, la eliminación de berreras conductistas y las acciones en torno a las emisiones que se producen a raíz del aprovechamiento de la tierra. La C & C no resuelve todos estos problemas, pero ofrece un marco para su solución concertada .
Una vez que se haya firmado el acuerdo jurídico internacional, todas las naciones estarán trabajando conjuntamente y de forma coordinada, y los esfuerzos de todos para reducir las emisiones de carbono literalmente contarán y existirá la certeza de que están marcando una verdadera diferencia. Esto también será de gran beneficio para los inversionistas, ayudará al desarrollo de los mercados para el comercio de carbono y contribuirá a catalizar la generación de nuevas tecnologías que no generen este efecto invernadero. De esta forma, podremos confiar que el problema se resolverá en su debido momento. Sin este acuerdo, todos nuestros esfuerzos, tanto individuales como colectivos, no serán de utilidad y habremos fracasado en la búsqueda de una solución al problema.
Una Ética Mundial de Responsabilidad Universal
El diálogo en torno a una ética mundial de responsabilidad universal —es decir, un sentido de responsabilidad que se extienda hacia todos los pueblos, naciones y la gran comunidad de la vida en nuestro planeta, tanto en la actualidad como en el futuro— podría parecerle a algunos algo arcano y hasta irrelevante, debido a las urgentes y difíciles decisiones que deben tomarse para resolver el problema del calentamiento global. Pero tal perspectiva, tan carente de interés, simplemente refleja la poca atención que le prestamos al papel de la ética para motivar a las personas a tomar acciones y crear la voluntad política necesaria para fomentar un importante y considerable cambio social.
Muchos gobiernos nacionales se han pronunciado en contra de la toma de acciones de gran magnitud en torno al cambio climático, con base en el hecho de que los costos superan los beneficios de sus ciudadanos. Sin embargo, los costos y el daño que se le inflige a la gente de otros países, a raíz del calentamiento global, no se toma en consideración en tales análisis, ni tampoco el costo y el daño que se le ocasiona a las futuras generaciones de sus propios ciudadanos y, mucho menos, a las futuras generaciones de la gente de otros países. Y por supuesto, esta postura tampoco sugiere que se ha pensado mucho en el daño ocasionado a todas las otras especies que viven en la Tierra. Esta postura no es ilógica; simplemente refleja un sentido muy limitado sobre quién considera un gobierno que forma parte de la comunidad por la que es jurídica y moralmente responsable. Es evidente que muchos gobiernos nacionales utilizan esta perspectiva limitada cuando piensan en las relaciones internacionales.
Por consiguiente, las naciones del mundo sólo acordarán un nuevo protocolo de C & C si se sienten motivadas para actuar con un sentido de responsabilidad universal. Las naciones deben ampliar su comprensión sobre quién pertenece a la comunidad por la que se interesan, para incluyan en ésta, además de los conciudadanos que viven actualmente, a gente de otras naciones y a las futuras generaciones, junto con las especies y los ecosistemas. Necesitamos respetar y cuidar de toda la comunidad de vida, de quienes están vivos ahora y de las futuras generaciones. Si no ¿para qué deberán molestarse los gobiernos en hacer los cambios tan importantes que un nuevo protocolo enmarcado en la C & C les exigirá?
El hecho de solicitarles a las naciones que actúen bajo un ampliado sentido de responsabilidad universal y que se comprometan a cumplir un nuevo acuerdo jurídico internacional enmarcado en la C & C no es un sueño imposible o vacío. Existen muchos ejemplos de naciones que ya están tomando acciones con base a un ampliado sentido de responsabilidad universal que supone un verdadero sacrificio y un compromiso que va más allá de los que promueven el propio interés nacional. El liderazgo que mostró el gobierno de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial representa un ejemplo sobresaliente. La creación de la Carta de la ONU también fue otro de esos destacados momentos históricos, al igual que el consenso que se logró en torno a la CMNUCC durante la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992, en Río de Janeiro. Pero debemos mantenernos realistas, sobre todo debido a la actual situación geopolítica y porque el problema del calentamiento global es demasiado importante como para sólo abordarlo con buenos recuerdos e ideales. Pero entonces, ¿de dónde emanará la voluntad política para motivar a los gobiernos a tomar acciones?
La realidad es que algunos gobiernos sólo negociarán y ratificarán un nuevo acuerdo internacional para resolver el problema del calentamiento global si el apoyo popular a tan importante compromiso es obvio. En los países con gobiernos electos popularmente, la voluntad política deberá provenir de un cambio en las mentes y en los corazones de la gente. Nosotros, la presente generación, debemos de empezar a preocuparnos lo suficiente por las futuras generaciones, la gente de otros países y la gran comunidad de la vida, y exigirles a nuestros gobiernos que muestren un liderazgo internacional al negociar un nuevo acuerdo que sea jurídicamente vinculante.
La Carta de la Tierra ofrece un enfoque para educar y motivar a la gente y a los gobiernos a actuar con el sentido necesario de responsabilidad universal . La Carta es un código de ética mundial que incluye valores y principios para un mundo más justo, sostenible y pacífico. Todos pueden respaldar el documento y utilizarlo, incluyendo los gobiernos a todo nivel, el sector de negocios, las comunidades y las personas en un plano individual. La Carta de la Tierra se elaboró mediante un singular proceso global de consulta y, entre otras miles de personas y organizaciones, ha recibido el respaldo de la Unión para la Naturaleza (UICN). La UNESCO también ha respaldado la Carta como un recurso muy importante para el Decenio de las Naciones Unidas de la Educación para el Desarrollo Sostenible. El respaldo a la Carta de la Tierra y su difusión, pasando la voz sobre su existencia, son formas económicas, simples y muy eficaces de impulsar la motivación y la voluntad política necesarias para convencer a nuestros gobiernos de que hagan lo necesiten para resolver el problema del calentamiento global.
Acción Concertada: Mitigación, Adaptación y Protección de los Bosques
Un nuevo acuerdo jurídico internacional — basado en la C & C y contando con la Carta de la Tierra como catalizador—
ofrecería la certeza necesaria para que las naciones y las personas tomen acciones concertadas para abordar el problema del calentamiento global. Debido a que el cambio climático afecta a todos los elementos básicos de la vida de la gente en todo el mundo, se necesita tomar una amplia serie de acciones. En este documento, examinamos algunos aspectos que constituirán las importantes acciones de mitigación y adaptación orientadas a resolver este problema.
Mitigación
Entre las estrategias de mitigación, la reducción de los gases de efecto invernadero aborda directamente la causa más inmediata del calentamiento global. Tal como lo señala el Informe Stern, el nivel actual de dióxido de carbono en la atmósfera es 380 ppm (partes por millón) y el efecto total de calentamiento debido a todos los gases de efecto invernadero que emiten las actividades humanas equivale actualmente a unas 430 ppm de dióxido de carbono (es decir, el equivalente al CO2) y este índice se está elevando a más de 2ppm anualmente. El Informe Stern sostiene que los riesgos de los peores impactos del cambio climático se pueden reducir considerablemente si los niveles de los gases de efecto invernadero en la atmósfera se estabilizan al equivalente de CO2 de entre 450 y 550 ppm. Sin embargo, podría ser que un nivel seguro sea mucho más bajo y similar al nivel preindustrial de aproximadamente 280 ppm de CO2 y que sea necesario reducir las emisiones anuales totales a más del 80 por ciento de los niveles actuales. Tal como se mencionó anteriormente, el reto más grande es cómo formular y desarrollar un sistema y los mecanismos que faciliten, de forma más eficaz y justa, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta llegar al nivel de seguridad acordado. Aunque la consecución de esta meta requerirá de considerables cambios económicos, no todos éstos son malos y la transición hacia una economía con bajos niveles de carbono generará considerables oportunidades comerciales y tecnológicas.
Se han propuesto diversos enfoques tecnológicos para contribuir a la reducción de los niveles atmosféricos de gases de efecto invernadero . Las estrategias de mitigación que se han sugerido incluyen medios artificiales, tales como el almacenamiento de C02 y el denominado geo-secuestro , al igual que tecnologías de "terraforma" que manipulan las condiciones atmosféricas —entre éstas se encuentran proyectos de mega-ingeniería para construir capas protectoras que impidan el ingreso de la energía solar a la atmósfera terrestre — y enfoques más prosaicos de gestión tal como la modificación de las actuales prácticas agrícolas . Aunque no existe duda alguna de que las soluciones tecnológicas adecuadas tienen cabida, estos enfoques para la mitigación suelen ignorar la realidad de que, durante los últimos 3.500 millones de años y debido a diversos procesos reglamentarios naturales , el entorno terrestre ha permanecido dentro de los límites que le han permitido habilitar la vida en el planeta. Actualmente, estamos desmantelando estos procesos naturales, como parte de las consecuencias no planificadas de los patrones insostenibles de producción, consumo y reproducción. Las soluciones deben buscarse para abordar el origen del rápido cambio climático que impulsan las actividades humanas, y para proteger y restaurar los procesos reglamentarios naturales.
Para abordar el origen del cambio global, será necesario un cambio importante, para pasar de un paradigma de crecimiento económico irrestricto a uno enmarcado en el concepto del desarrollo sostenible . Tal como lo señala el principio 7 de la Carta de la Tierra, debemos buscar la adopción de "patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario". La conservación de energía, especialmente en los sectores de entornos creados y de transporte, deberán ser parte de la respuesta principal al problema. Las sociedades económicamente desarrolladas deberán considerar la forma en que se pueden promover estilos de vida que consuman poca energía. Se debe reemplazar el combustible fósil con fuentes de energía tales como la solar, la cual no emite gases de efecto invernadero ni contamina la Tierra con sustancias biotóxicas. El principio 5 de la Carta de la Tierra destaca la necesidad de "proteger y restaurar la integridad de los sistemas ecológicos de la Tierra, con especial preocupación por la diversidad biológica y los procesos naturales que sustentan la vida". Uno de los procesos naturales más importantes se relaciona con la función de los ecosistemas terrestres, particularmente los bosques del mundo, en la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera. La protección y la restauración de los bosques representan un asunto apremiante debido al grado y al ritmo con que se destruyen los bosques continuamente . Desafortunadamente, este es un problema que, a la fecha, ha recibido atención inadecuada dentro del debate de las políticas sobre el calentamiento global. El informe de Nicholas Stern para el gobierno del Reino Unido fue muy claro sobre la importancia de los bosques para resolver el problema del calentamiento global. Tal como lo señala Stern, el control de la deforestación es una forma muy eficaz y rentable de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones que resultan de la deforestación son considerables y representan aproximadamente un 18 por ciento de las emisiones globales, que es una proporción mayor de la que produce el sector mundial de transporte. Los bosques del mundo son una parte importante del ciclo carbónico global de los procesos naturales de la Tierra que ayudan a regular la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera . Los ecosistemas del mundo con base en la tierra son una especie de "amortiguador" natural que absorbe el exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera y los almacena en la biomasa de los árboles y en la tierra. En efecto, aún ante la ausencia de las emisiones de efecto invernadero que ocasionan las actividades humanas, la geosfera expide de forma natural dióxido de carbono en la atmósfera . La evidencia geológica muestra que los bosques son amortiguadores naturales flexibles que en el pasado han abarcado una gran parte del suelo terrestre. Los bosques del mundo son un mecanismo natural fundamental para estabilizar las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono a corto y largo plazo .
Actualmente, los bosques contienen entre 3 y 4 veces más de carbono que el que se encuentra en la atmósfera . Aproximadamente la mitad de los bosques del mundo se han talado para propósitos agrícolas y de asentamientos humanos. Mucho de lo que queda se corta para comercializar productos de madera, especialmente astillas para productos a base de pulpa. Los bosques que se talan para fines comerciales almacenan entre un 30 y un 40 por ciento menos de carbono que los bosques que permanecen intactos . Si frenamos la deforestación y permitimos que algunos de los bosques del mundo que se han talado crezcan nuevamente de forma natural, la cantidad de carbono absorbida y almacenada en estos ecosistemas contribuiría considerablemente a la solución del problema del calentamiento global.
La acumulación de carbono almacenado en un bosque maduro es como una cuenta bancaria. Si el bosque se corta sería como si alguien hubiese robado la mitad del dinero de su cuenta. Usted podrá comenzar a ahorrar de nuevo, pero le llevará varios años antes de que pueda recuperar todos sus ahorros. Aún si usted comienza a ahorrar a un ritmo más rápido, tendrá que transcurrir cierto tiempo antes de que tenga de nuevo la misma cantidad de dinero en el banco. Cuando se tala el bosque, casi la mitad del carbono se elimina, y pueden transcurrir hasta 300 años antes de que se pueda recuperar. Por esta razón, debemos plantar nuestros propios árboles en las plantaciones de las tierras que se han asolado. En tal caso, la pérdida de carbono se produjo hace tiempo y la plantación de árboles sería como comenzar con una nueva cuenta bancaria: cada depósito representa una ganancia en cuanto a la cantidad total de ahorros.
Un argumento que se debate con frecuencia es que podemos talar los árboles y almacenar la madera en productos de larga duración tal como una mesa, pero esta práctica es semejante a tomar dinero de una cuenta bancaria para depositarla en otra. Existen diversos problemas relacionados con esta idea. En primer lugar, la mayor parte de la madera no se utiliza para fabricar productos de larga duración. En segundo lugar, lo que cuenta es el cambio neto en las reservas de carbono ya que la tala, el transporte y la fabricación de madera suponen el uso de combustible fósil que emite dióxido de carbono hacia la atmósfera. Todo el carbono que se emite durante el ciclo de vida de un producto deberá sustraerse de la cantidad de carbono que habrá en un producto de madera de larga duración. En todo caso, sólo un pequeño porcentaje del carbono de la madera talada de un bosque irá a dar a un producto de fibra de madera.
Tal como lo hicimos durante la Segunda Guerra Mundial, actualmente también debemos tomar decisiones difíciles sobre las prioridades en las que deben centrarse nuestras políticas públicas. Para poder ganarle la guerra al cambio climático global, tendremos que cambiar nuestras prioridades y hacer las cosas de forma diferente. Ya se ha talado una cantidad suficiente de zonas boscosas para cultivar alimentos y para ofrecernos un lugar donde vivir. La denominada madera de plantación puede crecer en terrenos que ya se han rozado y utilizarse para satisfacer la demanda de pulpa y productos afines de fibra de madera. Ya es momento de frenar las talas y las rozas en lo que queda de bosques naturales en el mundo, a manera de contribución eficaz a la solución del problema del efecto invernadero.
Sin embargo, la implementación de esta estrategia será difícil y deberá ser una de las principales tareas de negociación, una vez que contemos con un nuevo acuerdo jurídicamente vinculante y basado en el marco de C & C. El informe Stern calcula que el costo de oportunidad de la protección de los bosques en ocho países que son responsables del 70 por ciento de las emisiones que se originan a raíz del aprovechamiento de la tierra podría ser, inicialmente, de unos $5 mil millones al año. Esta podría considerarse como una cantidad demasiado grande, pero hay que tomar en cuenta que, si no se resuelve el problema del calentamiento global, el costo escalará entre más lo ignoremos. En todo caso, el mundo puede permitirse el costo de estas soluciones innovadoras. Actualmente, los gastos militares a nivel mundial superan el millón de millones de dólares anualmente . Con base en estas cifras, sólo tendríamos que reasignar el 0.5 por ciento de estos gastos para salvar los bosques del mundo y realizar una contribución significativa y duradera a la solución del problema del calentamiento global. Nicholas Stern también señala que el establecimiento de un precio del carbono, a través de la imposición de un impuesto, de la comercialización o de la reglamentación, es un principio básico para las políticas relacionadas con el cambio climático. Estos mecanismos pueden utilizarse para otorgarles el apropiado valor económico a las reservas de carbono en los bosques maduros y para ofrecer el incentivo que los gobierno necesitan para tomar este paso tan audaz.
Adaptación
El clima está cambiando rápidamente como resultado de las adversas consecuencias para la productividad agrícola, los recursos hídricos, los asentamientos humanos, la salud humana y los sistemas ecológicos. En la última década, casi 300 millones de personas al año en los países de desarrollo resultaron afectadas por los desastres relacionados con el clima. Cada década, este índice incrementa en 80 millones de personas más al año. Las inundaciones y las sequías afectan a la mayoría de la gente y se ha proyectado que ambos fenómenos serán más frecuentes bajo diferentes panoramas del calentamiento global. Aún si nuestras acciones de mitigación tienen éxito y se estabilizan los niveles atmosféricos de los gases de efecto invernadero, tendremos que vivir con los impactos del rápido cambio climático debido a las denominadas incidencias de legado y de retraso .
‘Adaptación’ significa aumentar la resiliencia y minimizar los costos al cambiar las prácticas de costumbre que agotan los limitados recursos naturales. Las medidas de adaptación dependen de los diferentes tipos de variabilidad climática que se experimenta en cada zona. Por ejemplo, los pequeños países insulares podrían necesitar un diagnóstico del riesgo y métodos de respuesta (incremento en el grado de conciencia y seguimiento), lineamientos de construcción para proteger los bienes públicos más importantes (tales como los hospitales) en las zonas costeras vulnerables, y la protección de los ecosistemas y la biodiversidad de las costas que resultan afectadas debido a una elevación en el nivel del mar. Asimismo, algunos países africanos necesitarán transformar sus políticas de aprovechamiento de la tierra y de prácticas relacionadas con la agricultura en sus tierras agrícolas marginales, debido al incremento en la tensión relacionada con las sequías que produce el cambio climático. Otro ejemplo lo ofrece la planicie del río Huang-Huai-Hai (3H) que actualmente genera el 50 por ciento de la producción nacional de granos en China. Para abordar el estancamiento de la producción del trigo, relacionado con el clima, durante el invierno, se está sustrayendo agua subterránea para fines de irrigación, lo que está ocasionando crecientes y graves consecuencias. La producción de trigo todavía está disminuyendo, a pesar de las grandes cantidades de recursos hídricos que se consumen para contrarrestar las sequías climáticas. Como resultado, los niveles de agua subterránea se han reducido a 30-50 metros por debajo de la superficie (y hasta 80-100 metros en algunos sitios), en tanto que hace 30 años, el nivel normal era de sólo 2-5 metros bajo la superficie. En esta región, se necesitará un cambio en las cosechas agrícolas como una de las medidas de adaptación.
No hay duda de que la adaptación puede ser una solución mutuamente beneficiosa, tanto en términos económicos como éticos. En primer lugar, el fin primordial de la adaptación es aumentar la resiliencia y reducir los costos. Por lo tanto, la misma también originará nuevas oportunidades comerciales, una vez que la mentalidad de la gente haya cambiado y aceptado que cierto grado de calentamiento global ya es inevitable. En segundo lugar, la adaptación es también una de las acciones principales para fomentar la equidad entre la gente de la presente generación y entre las generaciones. Esta representa una oportunidad ideal para actuar de conformidad con un ampliado sentido de responsabilidad universal, al salvarles la vida a millones de gente vulnerable a los dañinos impactos de la variabilidad y el cambio climáticos que impulsan las actividades humanas, especialmente en lo referente a las inundaciones y las sequías. Como tercer punto, la adaptación contribuirá a la paz y la seguridad mundiales al reducir el riesgo de los desastres naturales y los refugiados ambientales. La adaptación nos brinda la oportunidad de mostrar nuestra solidaridad, a la luz del peligro común que representa el calentamiento global.
Finalmente, la adaptación nos deberá ayudar a aprender una lección fundamental sobre lo que se necesitará para lograr el desarrollo sostenible, es decir, tal como lo señala el Preámbulo de la Carta de la Tierra, que "se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más" . Nuestra respuesta ante el reto que impone el cambio climático, al implementar estrategias adecuadas de mitigación y adaptación, nos obligará a considerar más formas sostenibles de vida y alternativas para nuestros patrones actuales de producción y consumo, los cuales están agotando los recursos naturales de la Tierra.
Conclusión
Uno de los aspectos más desafiantes del problema del calentamiento global se relaciona con la tensión entre nuestras "responsabilidades comunes (universales)" —debido a la situación global que enfrentan los pueblos de todas las naciones— y las "responsabilidades diferenciadas", que surgen a raíz de la historia, la cultura y las circunstancias económicas singulares de cada nación. El principio 2 de la Carta de la Tierra señala que debemos "aceptar que el derecho a poseer, administrar y utilizar los recursos naturales conduce hacia el deber de prevenir daños ambientales y proteger los derechos de las personas" y "afirmar, que a mayor libertad, conocimiento y poder, se presenta una correspondiente responsabilidad por promover el bien común". Un nuevo acuerdo internacional basado en el marco de la C & C sería una expresión tangible del compromiso de la comunidad internacional de tomar en serio las consecuencias e implicaciones de nuestras "responsabilidades comunes pero, a la vez, diferenciadas".
La mitigación y la adaptación al cambio climático requieren de un cambio en la forma en que pensamos (con base en la mejor información disponible) y un cambio en nuestros corazones (con base en un sentido de responsabilidad universal).
Estos cambios en nuestra mentalidad y en nuestros corazones necesitan contar con el respaldo de las políticas institucionales adecuadas, al igual que de los acuerdos jurídicos en los ámbitos nacional e internacional, a fin de permitir que se tomen acciones eficaces a todo nivel, en todos los sectores y, de forma conjunta, entre todas las naciones del mundo. Las acciones necesarias de mitigación y adaptación están interrelacionadas y se apoyan entre sí. Por ejemplo, la reducción de emisiones reducirá el calentamiento global, la adaptación protegerá a quienes son vulnerables mediante un cambio en las prácticas que agotan los recursos naturales y los ecosistemas, y los bosques protegidos absorberán los gases de efecto invernadero, lo que a su vez reducirá aún más el calentamiento global.
Nuestro lugar en la historia se determinará mediante la forma en que respondamos al reto que representa el calentamiento global. La historia nos juzgará severamente si no logramos superar este desafío y no podremos aducir ignorancia para defendernos. Contamos con el conocimiento científico necesario y con la guía que dictan ciertos instrumentos que nos pueden guiar en el proceso (la CMNUCC, la C & C, la Carta de la Tierra). Al mismo tiempo, debemos ser honestos y admitir que el trayecto para resolver el problema del calentamiento global será un largo recorrido lleno de escollos, desvíos y callejones sin salida y que, a lo largo del camino, debemos protegernos contra falsos profetas que asegurarán que este cometido es demasiado difícil, demasiado caro, o demasiado fácil.
Los dos marcos que se abordaron en este documento son escalones fundamentales dentro de este recorrido. Si activamos estos marcos, tendremos las bases para desarrollar soluciones sostenibles ante el problema del calentamiento global. Habrá ciudadanos más motivados y bien informados, y sus gobiernos mostrarán una mayor voluntad política. Y también existirá un marco jurídico internacional que ofrecerá la certeza necesaria para que se tomen diversas acciones dirigidas a la mitigación y la adaptación. Cuando usted piense al respecto, tome en consideración que sólo los beneficios secundarios que surgirán al resolver el problema del calentamiento global justifican este esfuerzo.
El mundo todavía está batallando en cuanto a la toma de los pasos necesarios para resolver este problema y los gobiernos todavía están titubeando en el marco de una coyuntura que requiere de mayor liderazgo. Quizás ha llegado el momento en que cada persona deba adoptar una postura específica y se convierta en líder en la guerra contra el calentamiento global —un liderazgo basado en el sentido de la Carta de la Tierra con respecto a nuestras responsabilidades éticas para encontrar soluciones conjuntas frente a los difíciles problemas que compartimos.
Notes and Sources (In the PDF version, these are numbered footnotes, keyed to the text. To see the footnotes in context, please download the PDF version):
Al Gore (2006). Una Verdad Incómoda: La Emergencia Planetaria del Calentamiento Global y qué podemos hacer. Rodale, Nueva York.
Nicholas Stern (2007). Informe sobre la Economía del Cambio Climático. HM Treasury, Reino Unido; http://www.hm-treasury.gov.uk/independent_reviews/stern_review_economics_climate_change/stern_review_report.cfm.
http://www.la.unu.edu/quotation_africa.asp
El gas con efecto invernadero de mayor importancia es el dióxido de carbono, el cual se libera cuando se quema combustible fósil (petróleo, gas y carbón) para fines de energía, y al talar y degradar los bosques.
Este proceso natural se describe con mayor precisión como el ciclo global carbónico, con una cantidad finita de carbono circulando entre las reservas de los océanos, la tierra y la atmósfera. Consulte el debate de Richard Houghton en torno a este tema en: http://www.whrc.org/carbon/index.htm.
El texto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se encuentra disponible en la siguiente página de Internet: http://unfccc.int/essential_background/convention/background/items/1413.php.
La página de Internet de la CMNUCC incluye información sobre el Protocolo de Kyoto y los procesos intergubernamentales afines al mismo. Consulte http://unfccc.int/kyoto_protocol/items/2830.php.
Los pormenores del marco de Contracción y Convergencia se pueden consultar en la página de Internet del Instituto de los Bienes Comunes: http://www.gci.org.uk/.
Se puede argumentar que la C & C no es lo suficientemente justa y que, por ejemplo, se debería compensar más específicamente a los países pobres por el daño que les ha ocasionado el cambio climático producido por las naciones ricas. Sin embargo, si la comunidad internacional considera que tal indemnización se justifica, la misma podría distribuirse mediante otros mecanismos.
Cada uno de estos asuntos relacionados con la implementación abarcan importantes consideraciones éticas. Consulte Donald Brown (2002). American Heat: Ethical Problems with the United States' Response to Global Warming (Studies in Social, Political, and Legal Philosophy). Rowman & Littlefield Publishers, Inc.
El texto de la Carta de la Tierra está disponible en la página de Internet de la Carta de la Tierra Internacional: www.earthcharter.org.
S. Pacala and R. Socolow (2004). Stabilization Wedges: Solving the Climate Problem for the Next 50 Years with Current Technologies. Science 13, Vol. 305. no. 5686, pp. 968 – 972.
Consulte las actividades del Centro Australiano de Investigación Cooperativa para Tecnologías de Gases de Efecto Invernadero: http://www.co2crc.com.au/.
Una propuesta para la "manipulación de nubes", según lo informó la revista Time; http://www.timesonline.co.uk/article/0,,2090-1734536,00.html.
"Giant Space Shield Plan to Save Planet" informe de The Guardian: www.guardian.co.uk/climatechange/story/0,12374,1120510,00.html.
Commonwealth of Australia (2006). National Agriculture & Climate Change ACTION PLAN 2006–2009. ISBN 0 9757157 8 X.
V.G. Gorshkov (1995) Physical and Biological Bases of Life Stability: Man, Biota, Environment (Hardcover). Springer.
Nuestro Futuro Común (1985). Informe de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo que presidió Gro Harlem Brundtland. Oxford University Press.
Global Forest Resources Assessment 2005. FAO, ONU.
El término ‘bosques’ se utiliza aquí para hacer referencia a los ‘ecosistemas forestales’, los árboles vivos, la biomasa muerta y en descomposición, el suelo mineral y la vasta población de animales (arañas, hormigas, aves, etc.), al igual que los hongos y las bacterias que viven en y entre los árboles y la tierra, y que mantienen saludable al sistema. También, utilizamos ‘bosques’ para incluir los ecosistemas las zonas boscosas, al igual que los propios bosques.
Dentro de los ejemplos de estos geo-procesos se incluyen las erupciones volcánicas y la liberación de gas en el suelo de los océanos.
Por ejemplo, consulte el debate de Victory Gorshkov, V.V. Gorshkov y A.M. Makarieva (2000). Biotic Regulation of the Environment: Key Issues of Global Change. Springer Praxis Books.
Robert T. Watson, Ian R. Noble, Bert Bolin, N.H. Ravindranath, David J. Verardo y David J. Dokken. IPCC Special Report on Land Use, Land-Use Change And Forestry: Part 1.2 Global Carbon Cycle Overview. Intergovernmental Panel on Climate Change; http://www.grida.no/climate/ipcc/land_use/.
C. Dean, S. Roxburgh, S. y B. Mackey (2003). Growth modelling of Eucalyptus Regnans for carbon accounting at the landscape scale. Amaro, A., Reed, D. and Soares, P. (eds) Modelling Forest Systems. CABI Publishing, Wallingford, UK.
Recent trends in military expenditure. The Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI); http://www.sipri.org/contents/milap/milex/mex_trends.html.
Consulte: World Bank (2006). An Investment Framework for Clean Energy and Development: A Progress Report. World Bank, p. 36.
Las ‘incidencias de legado’ se refieren al hecho de que actualmente estamos experimentando un rápido cambio climático como resultado de acciones pasadas. Las ‘incidencias de retraso’ hacen referencia a la demora existente entre la contaminación de la atmósfera con carbono y el cambio climático.
Consulte el texto de la Carta de la Tierra, el cual está disponible en la página de Internet de la Carta de la Tierra Internacional: www.earthcharter.org.
El Evangelio según San Mateo 7:15 Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas pero que por dentro son lobos rapaces.