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| Hacia la Carta de los Pueblos de la Tierra
Reflexiones Previas a la Creación de un Orden Económico Justo y Sostenible. Lic. Graciela Carmina Andrade García Peláez. Conferencia en Internet sobre Etica Global, Desarrollo Sostenible y la Carta de la Tierra Noviembre 1999 View video: RealVideo Introducción El presente trabajo pretende compartir reflexiones mínimas que coadyuven a definir la posibilidad de un orden económico alternativo al actual, de tal forma que podamos aspirar a un orden verdaderamente justo y sostenible. No sería justo omitir el hecho de que algunos de los cuestionamientos aquí expresados están influidos por las aportaciones que nuestros hermanos indígenas de Chiapas, nos están haciendo a toda la humanidad, y en este sentido, nuestra aspiración por cambiar las cosas surge desde las poblaciones más afectadas del mundo, los pobres de la tierra. Resulta gratificante pensar en la posibilidad de que la humanidad toda pueda tomar en sus manos las riendas de su existencia y las de su planeta, y de manera reflexiva y compasiva, se decida a imponer los principios y las acciones necesarias para revertir la posibilidad de una catástrofe geocidia. En este sentido creemos que las propuestas de un nuevo orden económico pasan necesariamente por la creación de una visión diferente respecto al ser humano y su relación con la tierra y el universo; por el desarrollo de una conciencia solidaria, más allá de una conciencia productiva de sobrevivencia, y forzosamente por la necesidad de crear una cultura racional distinta a la actual, para de esta manera considerar que, en los hechos, avancemos colectivamente a la instauración de un orden o de un reordenamiento de la economía mundial. El presente trabajo consta de cuatro apartados:
La Humanidad Consciente en la Profundidad y en la Grandeza del Universo Los seres humanos que vamos arribando al siglo XXI con preocupación del futuro hemos avanzado en la crítica colectiva a la visión antropocéntrica que plantea el hecho de que la naturaleza fue creada para servir a los seres humanos, hoy está en nuestra conciencia el hecho de que la naturaleza no está inagotablemente para servir a la humanidad, hoy sabemos que es finita y que debemos cuidarla, no solo por intereses mezquinos de que perdure para nuestro servicio, sino porque ella también tiene derechos, ella también merece vivir. La mejor manera de asumir este compromiso es apelando a la capacidad consciente de la humanidad, la cual no sólo debe tomar consciencia de nosotros para nosotros, sino de nosotros para con todo lo que nos rodea: la humanidad dentro de su magnitud cósmica. Esta consciencia parte del entendimiento de nuestra nimeidad en las dimensiones de las galaxias, sin embargo, también parte de la valoración de nuestra grandeza, que puede hacer que en lugar de estorbar al planeta y al universo seamos un soplo de vida y amor en este entorno. Los seres humanos contamos con la maravillosa capacidad de darnos cuenta de nuestra existencia y de lo que podemos hacer con ella y de ella, por lo que no importa lo pequeñísimos que seamos en el universo, tenemos la responsabilidad de hacer las cosas siendo consecuentes con nuestra capacidad pensante que nos debe llevar a entender:
La Conciencia Humana Solidaria con la Naturaleza, más allá de la Producción para la Sobrevivencia No basta con darnos cuenta de que existimos de manera limitada y de que somos conscientes de ello, sino que además es necesario, plantearnos cuál es la esencia de la conciencia humana y para ellos tenemos que aprender de los miles de años en los que hemos andado en la Tierra junto con las demás especies y la naturaleza construyendo la gran aventura de la vida, que aún siendo tan frágil se ha impuesto y florecido en diversas, coloridas y luminosas formas. Los seres humanos venimos hermanados con las flores, con los frutos, con los insectos, las mariposas y las catarinas, con los peces multicolores y la grandeza de las ballenas, venimos hermanados, caminando juntos, caminando en ellos, y paralelos con ellos y en este andar unos de otros aprendimos a sobrevivir y esto no sólo nos significó matar y aniquilar, también nos significó crear y preservar, ayudarnos solidariamente, nos exigió la capacidad de establecer armonía y equilibrios, como una manera global de sobrevivir. La humanidad como el último huésped vivo del planeta, y como la especie con capacidad de consciencia, tiene que convertirse en un brazo común de esfuerzos cotidianos que trenzados por múltiples voluntades se erijan en esfuerzos estratégicos de un mundo mejor para todas las especies animales y vegetales, y nuestra especie como una más de ellas; porque somos lo mismo, porque es el mismo derecho a la sobrevivencia en el mayor esplendor de todas las especies. Y es la nuestra, la responsable principal de cuidar la naturaleza en su integridad por la conciencia y el sentimiento de solidaridad total. Es bajo esta concepción que entendemos que la esencia de la conciencia humana es la solidaridad, el altruismo, y en ese sentido, no podemos plantearnos sistemas económicos que nos inviten, en el mejor de los casos, a la mera sobrevivencia de miles de millones de seres vivos. Más bien tenemos que plantearnos un orden económico solidario y compartido, donde la esencia de la economía sea preservar la vida. Vivir para sobrevivir, no es condición de cuidado ecológico ni de buenas condiciones para los humanos y su entorno, tal es la situación de millones de indígenas y campesinos en nuestro país, viven para sobrevivir y su especie está amenazada, están en peligro de extinción, y con el pretexto de llevarles la modernidad, se están realizando innumerables ecoicidios semejantes a los del Amazonas, los pueblos indígenas están clamando por el cuidado ecológico, lloran por la Pacha Mama, por su Madre Tierra, nos exigen solidaridad para con ellos y con ella. Producir para la ganancia, significa condenar a más de la mitad de la población de la Tierra, a la pura sobrevivencia, producir en aras de la concentración y la excesiva competencia, significa depredar los recursos naturales y las especies animales y vegetales, por eso la consciencia humana para el próximo milenio tiene que asumir que somos uno y lo mismo con la vida toda, con la naturaleza viva de este planeta azul. Pero no-basta constatarlo, es necesario asumirlo, como una moral estricta y severa, como una ética, conductora de utopías, como una práctica en las esferas productivas que sustentan la vida humana, como un estremecimiento del corazón, henchido de sentimientos que nos invitan al beso infinito con nuestros pares. No es un asunto solo de afición sino de compromiso social que proteja la existencia viva del planeta. La Nueva Cultura Racional Sobre la base de una moral solidaria debe erguirse la ética universal de la humanidad, que implica tanto una forma de pensar como una forma de hacer, así la ética no se queda como una entelequia mental sino como una realidad rica espiritual, pero operante en la práctica, una nueva cultura en su relación humana y en su relación como parte de la naturaleza. Esta nueva cultura implica una ética que nos permita crear utopías alcanzables de conducta moral para el rescate y la preservación y el florecimiento humano en el seno de una naturaleza florecida. Los seres humanos debemos asumir una moral sobre estas cuestiones, debemos tomar conciencia sobre estas cosas de manera formal, para incorporar en una nueva racionalidad:
No puede haber cultura racional con la acumulación, "la posesión crea obstáculos a la comunicación entre las personas y con la naturaleza, ya que mediante la posesión decimos siempre "esto es mío", "aquello es tuyo" y de ese modo nos dividimos. Representa a los intereses que se interponen entre las personas y la naturaleza. Cuanto más radical sea la pobreza más aproxima al ser humano a la cruda y desnuda realidad; pero también le permite una experiencia global y una comunión sin distancia, en el respeto y la reverencia a la alteridad y a la diferencia. La fraternidad universal es el resultado de esta práctica de la pobreza esencial. Uno se siente verdaderamente hermano/hermana porque puede acoger las cosas sin el interés de la posesión, del lucro y de la eficacia. La pobreza se convierte en sinónimo de humildad esencial. No es una virtud más entre otras, sino una actitud por la que el ser humano se coloca en el suelo (humus = suelo, tierra), al lado de las cosas. Desde esa posición puede reconciliarse con todas las cosas e inaugurar una democracia verdaderamente cósmica." 2 Una cultura racional no pretende que todos muramos de hambre y tengamos malos niveles de vida, lo que realmente presupone es tener la conciencia racional de que para que todos tengamos, tenemos que hacer un uso adecuado, racional y limitado de los recursos. La cultura racional desecha la idea antropocéntrica de que la naturaleza está para servir a la humanidad, pues entiende su reciprocidad, y la importancia de preservar la naturaleza . De igual manera no puede fundarse en los elementos de la competencia, pues ésta es una práctica de eliminación y de exclusión, que privilegia la existencia y la sobrevivencia de los más fuertes y poderosos, es decir, de muy pocos seres vivos. No se puede seguir considerando a la riqueza como una manifestación de fuerza por encima de otro, la creación de la riqueza significa abundancia de bienes sobre la base de la racionalidad y la solidaridad. La humanidad debe buscar los caminos prácticos para terminar con la explotación de los seres humanos y la naturaleza, nada justifica que se viva para la ganancia, ya que esto significa saqueo y depredación, la cultura racional es la que termina con la explotación y presupone el ascenso consciente de los intereses colectivos tanto de los seres vivos como de La Tierra. Los Caminos para Un Nuevo Orden Económico Justo y Sostenible Uno y mil son los caminos para establecer un nuevo orden económico, cortos y largos, individuales y colectivos, pero todos llegan a la misma conclusión, eliminar el actual orden económico que ha sido capaz de destruir en unas cuantas décadas elementos naturales que tardaron miles de millones de años en crearse, como es la capa de ozono en la atmósfera, y que tiene amenazados a 4 mil 500 millones de seres humanos a las hambrunas, desempleo, taras hereditarias, enfermedades incurables y la extinción. Debemos comenzar por eliminar en el actual orden económico los supuestos de:
Los resultados de vivir con los supuestos anteriores ya demostraron que nos están conduciendo a la hecatombe y aún cuando el capital financiero internacional se plantea poder generar vida en el espacio, con ciudades satélites pululando en el espacio para unos cuantos multimillonarios, esa no es la alternativa para todos los seres vivos y la Tierra, por lo que se requiere de un El nuevo orden económico, que se plantee:
Este nuevo orden implica:
Es necesario que estos esfuerzos, estas luchas, estas acciones, sean expresadas en medidas de diversa magnitud, magnitudes crecientes hasta llegar a una escala universal, con el fin de alcanzar objetivos iniciales, intermedios y finales, de verdadera importancia para el fin que nos ocupa: Lograr que la humanidad haciendo uso de su plena conciencia, se convierta en el sujeto capaz de salvarse a sí misma y al planeta, a través de la definición y la determinación del porvenir de la Tierra como su morada, y de establecer relaciones humanas entre todos los seres vivos, como la mejor manera de vivir la vida y hacerla perdurable, para que así, al igual que San Francisco de Asís, aspiremos a abandonar el cuerpo, pero seamos capaces de dejar el corazón en la Tierra. Septiembre de 1999 BIBLIOGRAFÍA: 1. Boff, Leonardo, Ecología, Mundialización, Espiritualidad, Ed. Atica, MCCLP, México, 1993, pp.169. 2. _____________, Grito de la Tierra, Grito de los Pobres, Ediciones Dabar, México 1996, pp. 407. 3. _____________, El Despertar del Aguila, Editora, Vozes, MCCLP, México, 1999, pp. 59. 4. Hinkelamert, Franz J. Cultura de la Esperanza y Sociedad sin Exclusión, Editorial DEI, Costa Rica, 1995, pp. 387. 5. Sung, Jo Mung, La Idolatría del Capital y la Muerte de los Pobres, Ed. DEI, Costa Rica, 1991, pp. 121. Landa Mariscal, Martha, En pos de una ciencia económica humanista, en Ciencia Nicolaita, # 13, Diciembre de 1996, Michoacán, México, pp. 11-22. 1 Maestra de Economía en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, México. 2 Boff, Leonardo, Grito de la Tierra, Grito de los Pobres, Ediciones Dabar, México, 1996, pág. 391. Reflexiones para un Nuevo Orden Económico México. Graciela Andrade García P. |
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